Buscando, durante las mañanas llenas de frescura, bajo el agotador sol resplandeciente de la tarde y bajo el frío de noches que no dan tregua, viaja sin mayor objetivo, sin una finalidad clara, lo unico que esta claro en su viaje es el mismo hecho de que lo esta realizando, atendiendo a quien se le cruce en el camino con amabilidad y dedicacion, como si nunca hubiese ayudado a alguien. Muchos dirian que no espera nada al ayudar a los demas, pero para él las cosas no son así de sencillas, el siempre espera algo de la persona a quien tiende su mano, y eso le ha traido mas de un dolor en el pecho, eso le ha arruinado su manera de ver el mundo, su bondad se socava de a poco y ahora piensa dos veces en tender la mano a alguien que lo necesite. Tantas desiluciones, tanta apatía e incomprensión por parte de las otras personas lo sumergen en la soledad, es por eso que viaja -he aquí el motivo-, para no tener que observarles mas de dos veces el mismo día, para no esperar nada de ellas, sino que ayudar solo por hacerlo y si es que se le da la gana.
Pone especial atención en las damas, pues de que sirviría un caballero si estas no existiesen en su vida, por ellas es la unica razón por la cual detiene el paso por mas de dos días, pues en su vida solo ellas le apasionan. Cuando termina todo, sencillamente se va, llenando corazones de recuerdos y esperando que la bondad que yace en su corazon no desaparezca del todo... siempre dispuesto a ayudar, marchad.
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